Capítulo IV
Todas las posibles víctimas son católicas practicantes. Algunas de ellas, como Alejandra Messina, colaboran en la iglesia organizando colectas.
Hay un dato que no escapa a Delmónico, ninguno tiene familia. El asesino ha buscado bien ese detalle y es evidente que conoce sus relaciones con el movimiento del templo. Es hora de visitar nuevamente al párroco.
_ Algo debe saber el cura, no es tonto, Delmo.
_ Ok, pero una de las víctimas ni siquiera es de acá.
_ Es verdad, pero venía con cierta frecuencia a buscar ropa para el orfanato y otros trámites.
El padre Ochoa no aportó demasiados datos, como la vez anterior lamentó las muertes, “cada noche rezo para que el asesino no siga lastimando a los hijos de Dios”. “La gran virtud de Dios es comprender a todos, a los que lo aman, a quienes lo desoyen o niegan”.
Los detectives regresan a la casa de Lecube luego de la jornada de entrevistas; Arriaga se aboca a una investigación especial. Por otro lado, el cura, tras despedir a los investigadores, apaga las luces y vuelve por el largo pasillo. En su andar oye los gritos recriminatorios:
_ Se fueron esos cerdos? Estuviste demasiado con ellos, qué les contaste?
_ Nada, está claro que jamás te entregaría.
_ Sos un asqueroso cobarde, debí haberte matado hace años, antes de que te enredaras en toda esta podredumbre de cruces y santitos.
_Alguien debe salvar tu alma.
_No seas imbécil!
Capítulo V
_Te tengo una sorpresa, Delmo.
_Dale.
_El episcopado me informa que el tal Ochoa estuvo al frente de una capilla en Villa Adelina hace veinte años y luego fue enviado a este pueblo.
_Y?
_Mirá... –le extiende un papel con los datos recibidos-
_.....!
_ En veinte años un tipo puede cambiar tanto? Bué, si nosotros mostramos el documento nadie nos creería, jajajaja, porque yo, por ejemplo, tenía pelo! Qué increíble, cómo lo extraño, a veces me paso la mano por la frente, como si todavía tuviera...
_Cómo es que nadie se dio cuenta de esto?? –Delmónico grita azorado, acerca y aleja la hoja tratando de reconocer al cura-
_Y, che, vos lo dijiste, “cuestión de fe”, Delmo, fijate, en un pueblito como éste, piden un cura, el tipo llega, hace su laburo... Listo, a quién se le va a ocurrir pensar que no es el que debe ser?
_Si, pero alguna vez tuvo que haber firmado algo, presentarse en algún lado... Son ocho años los que lleva acá, no es una pavada de tiempo... Una desaparición por año, más o menos...
_Delmo –Arriaga lo mira casi con ternura- vos te pensás que somos los únicos que falsificamos firmas? Y por lo segundo, te repito, a quién se le ocurriría pensar que el cura es un fraude? Si lo tienen casi por un santo en este pueblo, che!
Cuartos principales
Cuarto con ventana al mar...
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Cuarto con ventana al parque...
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Cuarto de poesía
(14)
Cuarto de Prosa
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El ensayo
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Historias del reloj
(6)
Príscafo
(1)
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Despensa
Cuarto de Regalos
Para Jeve y Ruma
Para ti, que escribres...
Broten las palabras de tu espíritu al papel
y dejen huella
de tal modo que permanezcan vivas, eternas en la roca testimonio de tu luz
y fuego en la luz de las estrellas.
http://visionesdeojosabiertos.blogspot.com/
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¡Uy que bueno se esta poniendo la historia!
ResponderEliminarBuena idea presentar dos capítulos.
Los sigo.
mariarosa
Una historia verdaderamente
ResponderEliminardemoníaca.
Te sigo.
Un abrazo
Esperé deliberadamente a que fueran apareciendo capítulos, resistiendo las ganas de empezar a leer la historia. No pude aguantar más la curiosidad y acabo de leer los cinco capítulos de corrido. ¿Adónde irá a parar esto? Gran misterio. El cuento mete miedo y uno se queda esperando lo que viene.
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